No sé por qué no hay más restaurantes vietnamitas. El año pasado estuve allí, y tuve un flechazo con su gastronomía. Su comida es intensa, como si le subieras la saturación a los sabores. Delicioso. Y lo mejor, que daba igual el caché del establecimiento, el nivel era el mismo en un crucero que en una tasca con taburetes de plástico. Se nota que para los vietnamitas la comida es un pilar fundamental en su día a día.
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