¿Qué hay mejor que echarse una buena risa? Me podréis decir que un orgasmo o el primer bocado de algo delicioso. Yo creo que es un podio en el que los tres ganadores están empatados. Si alguien quiere abrir debate, la sección de comentarios está a vuestra disposición.
A mí es que me flipa la comedia. El humor es a los humanos lo que el sexo a los bonobos, un lubricante social. Y cuanto mejor lo haces, mejor caes.
Yo soy de la opinión de que el humor sí tiene cabida en el espacio profesional, sobre todo en el universo de oficinas, e-mails y reuniones de Teams. Porque el sentido del humor es una forma de humanizar la atmósfera corporativa, de recordarnos que somos personas con un mundo interior y una vida fuera de la pantalla del portátil. Es un verdadero alivio que alguien cuele un chascarrillo entre medio de esa jerga profesional que tanta grima da. Es verdad que puede ser arriesgado porque alguien puede malinterpretar la broma, o considerarla ofensiva porque no comparte tu humor. Pero es que en pro de la corrección hemos hecho que hacer un chiste sea un acto de valentía. No somos robots. No voy a entrar a si el humor debería tener límites o no, este blog es demasiado joven para que lo cancelen. Pero en resumen, que estoy muy a favor de que se hagan chistes y bromas en el trabajo.
Para mí hay días en los que un vídeo gracioso de Youtube me ha sacado de un pozo de tristeza muy profundo. Y aunque yo odio como la que más hacer scrolling inconsciente, también me encanta vivir en una era en la que tienes acceso en la palma de tu mano a las personas más graciosas del planeta. En otra época jamás habría sabido quienes son Taylor Tomlinson, Gianmarco Soresi, Iliza Shlesinger, Fluffy, Marcelo Hernández (fijaos cómo se desbanca el tópico de que las mujeres no son buenas monologuistas). No es que no me gusten los cómicos españoles, he disfrutado mucho de los monólogos de Leo Harlem, Dani Rovira y Goyo Jiménez (el gemelo gracioso de Luis Tosar). Solo digo que sin Internet nunca habría descubierto a mucha gente talentosa de fuera de España.
Yo esque soy muy muy fan de la gente graciosa. Siento una profunda admiración por esas personas capaces de improvisar chistes sobre la marcha, rápidos, ágiles y certeros. De hecho, siento mucha más inclinación por la gente divertida que por la gente buena. Una persona puede ser un cacho de pan, pero si su conversación es soporífera… gracias pero no. Pero esa gente que te cuenta su vida de una forma que parece broma pero es anécdota, más por favor.
Una de las cosas que me siguen enamorando de J. es su sentido del humor, muy bien compenetrado con el mío. Me encanta que utilice referencias de series o películas que hemos visto juntos. Y me encanta el sonido de su risa cuando le hace gracia un chiste mío.
Y esto es todo, espero que hoy haya algo que os haga soltar una buena carcajada, hasta el próximo domingo.
Foto de Tim Mossholder en Unsplash

