Post #21: Lo que me gusta del arte

«Medicina, leyes, negocios, ingeniería, esas son carreras nobles y necesarias para sobrevivir. Pero la poesía, la belleza, el romance, el amor, por eso es que seguimos vivos.» La Sociedad de los Poetas Muertos

Este fin de semana, que pide calma y sosiego después del trajín de las fiestas, me ha dado por reflexionar sobre lo mucho que aportan a mi vida las artes. Leer, ver películas o series, escuchar música, recrearse mirando con detenimiento algo hermoso. Ofrecen placer y consuelo.

Por ejemplo, para mí el séptimo arte significa descanso. Porque ver una serie mientras cenas significa que el día ya ha acabado, has sobrevivido una jornada más y tienes derecho por fin a parar la rueda. E ir al cine es el perfecto plan comodín para el fin de semana, ni demasiado intenso ni demasiado bajona. Yo personalmente estoy a una película coreana de calificarme como cinéfila, porque podría pasarme horas hablando sobre películas o series. Analizando el arco de desarrollo de los personajes, comentando cómo han jugado con los colores y las luces para hacer las escenas más bellas a la vista, escuchando en bucle la banda sonora. 

Sobre la literatura, estoy muy contenta porque estos últimos meses he conseguido retomar el hábito de la lectura. En mi juventud lo tenía mucho más arraigado, en los últimos años lo había abandonado un poco, y ahora he conseguido volver a hacerle un espacio en mi vida. No es solo un ejercicio de gimnasia para el cerebro para combatir el atrofiamiento provocado por tiktok y la IA, es un regulador emocional, es un alimento para el alma. Es la forma perfecta de llenar el tiempo entre cenar e irse a la cama. O de llenar cualquier tiempo muerto en realidad.

En cuanto a la música qué puedo decir sobre cuando se te pone la piel de gallina cuando la canción alcanza su punto álgido. Fiel compañera para todas las tareas tediosas como conducir, los quehaceres del hogar, estudiar, trabajar. Es como la sal de la vida, todo lo mejora.

Y por último, englobando un poco todas las demás disciplinas, la belleza que encuentras en ilustraciones, edificios, diseños de ropa o de decoración. Porque la vida es un poco mejor cuando tienes un objeto hermoso cerca. Ni siquiera tiene que ser de tu propiedad, con tenerlo al alcance de la vista es suficiente. Como cuando entras en una tienda solo por el placer de mirar. O cuando paseas por una calle de tu ciudad particularmente bonita.

Y con estas reflexiones de este finde perezoso me despido, hasta el próximo domingo.

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An elegant vintage theater with plush velvet seats and warm lighting, perfect for a serene cinematic experience.

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