Me gusta escribir porque me ayuda a aclarar mis ideas. Es como coger la masa de lana en bruto e ir sacando con una rueca una hebra continua y uniforme. O como ir deshaciendo los nudos que se forman en una cuerda o en una cadena.
Cuando en el trabajo me enfrento a una disyuntiva especialmente compleja, a veces busco la solución cogiendo un folio en blanco, papel y lápiz. Y casi siempre funciona.
También me gusta escribir un diario antes de acostarme. Suena típico, pero lo que tengo es un diario de gratitud donde doy gracias por tres cosas buenas que me hayan pasado ese día. Y ya me ha pasado varias veces, que en días en los que me sentía en un pozo muy profundo y oscuro, releer las cosas por las que me sentía agradecida en días anteriores me ha aligerado un poco el peso en el corazón. También en esos días más tristes escribir me ayuda mucho a vomitar las emociones que son indigestas. A dejar de dar vueltas una y otra vez al mismo pensamiento obsesivo. Porque una vez lo plasmas por escrito, ya parece un sinsentido repetirlo otra vez más.
Otro tipo de diario que escribo es el de mis viajes. Cada día antes de dormir, o aprovechando algún desplazamiento en avión o tren, vuelco por escrito lo que hemos vivido cada día. Porque las fotos y vídeos sirven para recordar lo que vi en tal o cual sitio, pero el diario me ayuda a recordar qué pasó y cómo me sentí en el momento. Y además me encanta releer lo que escribí meses o años después. De hecho, la idea de este blog empezó porque J. me dijo que disfrutaba leyendo mis diarios de viajes.
Por último, escribir es una buena forma de decirle a tus seres queridos cosas que no les dices en el día a día. No me importaría nada que se recuperara el hábito de mandar cartas. Cuando era niña, como todavía no había ni WhatsApp ni teléfonos móviles, me carteaba con mi prima, que vivía en otra provincia. Es verdad que podíamos llamarnos por teléfono fijo, pero nos gustaba más el formato en papel. Y os diré que me hacía muchísima ilusión recibir sus cartas.
Sé que WhatsApp te mantiene más conectado con tus seres queridos con una frecuencia más diaria, y te permite pasarle a tu amiga el último meme gracioso que has encontrado en Internet. Pero es verdad que ahora que podemos mandarnos un mensaje o un audio en cualquier momento, ya nunca nos paramos a escribir con más detenimiento, expresando sentimientos más profundos.
Todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
Os invito a que escribáis algo, aunque sea un post-it dándole los buenos días a tu familia o a tu pareja, ya veréis como le hace ilusión.
Hasta el próximo domingo.

