Yo no tengo muy buena memoria a largo plazo la verdad. Pero a veces me cruzo con un olor que me transporta a un recuerdo de hace años y se siente como un viaje al pasado. Es que los olores tienen un poder especial de transmitir emociones.
Hay muchos olores que me gustaría poder enfrascar en un bote que poder abrir cada vez que me plazca visitar un sitio o a una persona.
Me encanta el olor de J. por las mañanas recién levantado. Me dan ganas de remolonear en la cama un rato más. Pero también me encanta como huele después de echarse su colonia.
Me encanta el olor de mis perros, cuando les abrazo hundo la cara en su pelaje para sentirlo más intensamente.
Me encanta bajarme del coche en la sierra y coger una gran bocanada de aire fresco y aspirar el olor a naturaleza.
Me gusta que el invierno huela a chimenea. Y me gusta que el verano huela a piscina, a crema de Sol, a barbacoas que se alargan hasta altas horas de la noche.
Me gusta el olor a comida que me llega desde la cocina mientras se está cocinando algo rico.
Me gusta el olor a la colonia de mi madre, que lleva usando la misma desde que yo era pequeña, y ya es parte de su persona, su fragancia propia, personal, característica e inconfundible.
El olor a champú y acondicionador cuando te acabas de lavar el pelo.
El olor a limpio en general, aunque especialmente el del detergente de Ariel.
Por eso yo me tomo mis olores muy en serio.
Se me encaprichó un ambientador de Zara Home, que es una pijada y nada barato. Pero me parece la fragancia más elegante del mundo.
Y el año pasado hice un metódico y exhaustivo estudio de mercado para encontrar MI colonia. Durante semanas, me acercaba a una tienda de cosméticos, elegía una colonia y la probaba. Pero solo probaba una única cada día, para no contaminar ni confundir mi olfato con otras fragancias. Y me pasaba el resto del día oliendome la muñeca para ver si me gustaba cómo iba evolucionando el olor a lo largo del día. Y por supuesto sometía el olor a la aprobación de J. Hasta tenía una entrada en Notas en el móvil para ir apuntando las que me gustaban y las que no. Pero es que para mí era muy importante elegir bien el olor que me representa. Porque yo incluso cuando estoy más perezosa y no me maquillo y me pongo lo primero que pillo, incluso esos días me echo un par de toques de colonia.
Y estoy terminando de escribir el post y sigo sin recordar cuál es la diferencia entre colonia y perfume. Pero bueno, vosotros me entendéis.
A ver cuando consiguen transmitir olores a través de las pantallas. Hasta el próximo domingo.

